Airbus retira del mercado miles de aviones por vulnerabilidad a la radiación solar

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Miles de aviones de la serie Airbus A320 están en tierra o enfrentan retrasos en todo el mundo después de que el fabricante emitiera una solución de software urgente. El problema: la intensa radiación solar puede dañar los sistemas de control de vuelo, lo que podría provocar una pérdida repentina de altitud.

El problema: interferencia de las llamaradas solares

Según Airbus, un análisis reciente de un incidente reveló que la actividad solar extrema puede alterar datos críticos de vuelo. La vulnerabilidad se centra en cómo el software del avión procesa las entradas de los sensores. Una llamarada solar lo suficientemente fuerte (un estallido de energía del sol) puede abrumar temporalmente estos sistemas y provocar errores.

El primer caso confirmado ocurrió en un vuelo de JetBlue el 30 de octubre, donde el avión perdió altitud inesperadamente en pleno vuelo y se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia. Si bien no se reportaron heridos, el incidente provocó una investigación inmediata.

Correcciones de mandatos de la FAA

La Administración Federal de Aviación (FAA) respondió emitiendo una directiva de aeronavegabilidad de emergencia. Esta directiva exige que las aerolíneas vuelvan a versiones de software más antiguas y menos vulnerables o reemplacen componentes de hardware en un subconjunto de aviones afectados.

El retiro afecta a aproximadamente 6.000 aviones en todo el mundo, lo que provoca una interrupción significativa en los horarios de viajes aéreos. Las aerolíneas están luchando por cumplir con la directiva de la FAA y los pasajeros deben esperar retrasos o cancelaciones a medida que se implementan las reparaciones.

Por qué esto es importante: clima espacial y seguridad de la aviación

Este incidente pone de relieve una preocupación creciente en la aviación: la vulnerabilidad de los sistemas modernos a la meteorología espacial. Las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal (CME) son fenómenos naturales, pero pueden alterar las señales de GPS, las comunicaciones por satélite y, ahora, aparentemente, el software de los aviones.

A medida que aumenta la dependencia de los sistemas digitales, la aviación enfrenta una nueva clase de riesgo. Es probable que los esfuerzos futuros se centren en reforzar los sistemas contra las interferencias electromagnéticas y mejorar la vigilancia del clima espacial en tiempo real.

A corto plazo, los viajeros deberían esperar que continúen las interrupciones hasta que se implementen las soluciones. El incidente sirve como claro recordatorio de que incluso la tecnología aparentemente confiable puede ser vulnerable a fuerzas que escapan al control humano.