Los economistas cambian de opinión: el impacto de la IA en el empleo ahora es una preocupación seria

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Durante años, los economistas han descartado en gran medida los temores de que la inteligencia artificial (IA) altere fundamentalmente el mercado laboral, atribuyendo el desempleo a factores económicos más amplios y etiquetando los despidos relacionados con la IA como simples chivos expiatorios corporativos. Sin embargo, se está produciendo un cambio: si bien una perturbación generalizada no se ha materializado todavía, los principales economistas reconocen cada vez más el potencial de una agitación significativa y advierten que las autoridades no están preparadas.

El escepticismo y sus raíces

Tradicionalmente, el análisis económico ha visto el cambio tecnológico a través del lente de revoluciones pasadas. Las nuevas tecnologías crean empleos tan rápido como los destruyen, y el desempleo a menudo está ligado a fuerzas macroeconómicas como las tasas de interés. Esta visión dejaba poco margen para la pérdida de empleos provocada por la IA. Incluso cuando las empresas citaron la IA como la razón de los despidos, los economistas a menudo sospechaban de un “lavado de IA”: los ejecutivos usaban la palabra de moda para desviar la culpa.

Aceptación emergente de la disrupción futura

Investigaciones recientes sugieren que esta postura se está suavizando. Si bien la mayoría de los economistas no ven que la IA altere radicalmente el panorama laboral ahora, muchos admiten la posibilidad de un cambio rápido dentro de la próxima década o dos. Daniel Rock, economista de la Universidad de Pensilvania, lo expresó claramente: “No creo que la IA haya llegado todavía al mercado laboral, pero creo que está por llegar”.

Un nuevo documento de trabajo encuestó a economistas sobre el probable impacto de la IA en los próximos 5 y 25 años. El consenso es que la IA acelerará moderadamente el crecimiento económico, pero si la tecnología mejora a un ritmo inesperadamente rápido, las consecuencias podrían ser drásticas. Los autores del estudio anticipan un crecimiento más rápido junto con una mayor desigualdad y millones de puestos de trabajo perdidos.

Implicaciones políticas

El punto más crítico no es si la IA perturbará el mercado laboral, sino si los formuladores de políticas están preparados para esa posibilidad. Los economistas encuestados sugieren que no es así. La velocidad a la que la IA podría remodelar el mundo laboral exige políticas proactivas, en lugar de medidas reactivas. La demora en reconocer esta amenaza es un descuido importante.

“Los economistas ciertamente están tomando en serio la IA”, dijo Ezra Karger, del Banco de la Reserva Federal de Chicago.

Este cambio en el pensamiento económico subraya una comprensión cada vez mayor: el impacto potencial de la IA ya no es una hipótesis lejana. Es un riesgo a corto plazo que exige atención urgente.

La pregunta ahora no es si la IA remodelará el mercado laboral, sino con qué rapidez y si la sociedad se adaptará antes de que millones de personas queden atrás.