El FBI reanuda la compra de datos de ubicación de estadounidenses sin orden judicial

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La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ha confirmado que una vez más está comprando datos de ubicación de ciudadanos estadounidenses a corredores de datos comerciales, eludiendo los requisitos de orden judicial tradicionales. El director del FBI, Kash Patel, testificó ante los legisladores el miércoles que la agencia “utiliza todas las herramientas… para cumplir nuestra misión”, que incluye adquirir información disponible comercialmente permitida según las interpretaciones actuales de la Ley de Privacidad de las Comunicaciones Electrónicas (ECPA).

Eludir las protecciones de la Cuarta Enmienda

Esta práctica permite al FBI acceder a datos de ubicación confidenciales sin supervisión judicial, un método que, según los críticos, representa una violación directa de la Cuarta Enmienda, que protege contra registros e incautaciones irrazonables. El senador Ron Wyden (D-OR) condenó las acciones de la agencia como un “escandaloso fin de la Cuarta Enmienda”, destacando el área legal gris explotada por las agencias federales.

Cómo funciona el sistema

Por lo general, las autoridades deben obtener una orden judicial basada en una causa probable antes de acceder a datos privados de compañías telefónicas o de tecnología. Sin embargo, las agencias han eludido este requisito comprando datos de corredores que agregan información recopilada de aplicaciones y servicios cotidianos. Esto incluye datos de ubicación recopilados de juegos móviles, aplicaciones de compras y otro software de consumo.

El proceso implica servicios de ofertas en tiempo real (RTB), donde los anunciantes compran acceso a los datos del usuario para anuncios dirigidos. Las empresas de vigilancia interceptan este proceso, recopilando la ubicación y otra información identificable que luego venden a corredores o agencias federales. Esto permite al FBI adquirir datos sin solicitarlos directamente a la fuente original.

Ambigüedad jurídica y reformas propuestas

El FBI sostiene que está legalmente justificado comprar estos datos, aunque esta afirmación aún no ha sido impugnada ante los tribunales. La semana pasada, el senador Wyden y otros legisladores propusieron la Ley de Reforma de la Vigilancia Gubernamental, que exigiría una orden judicial para las agencias federales que soliciten datos a los intermediarios.

El FBI se negó a hacer más comentarios sobre sus prácticas de adquisición de datos, pero el testimonio del director Patel confirma la voluntad de la agencia de aprovechar las lagunas legales existentes para recopilar inteligencia. Esta práctica plantea serias dudas sobre los derechos de privacidad y hasta qué punto la vigilancia gubernamental puede operar fuera de la revisión judicial.

La continua compra de datos de ubicación por parte del FBI subraya una tendencia creciente de agencias federales a explotar los mercados de datos comerciales para eludir las protecciones legales de la privacidad de los ciudadanos.