Elon Musk engañó intencionalmente a los inversores cuando intentó cancelar su adquisición de Twitter (ahora X) por 44.000 millones de dólares en 2022, dictaminó un jurado de California el viernes. El veredicto se centra en las afirmaciones de Musk de que Twitter tenía un número excesivo de cuentas de bots, una justificación que utilizó para intentar retirarse del acuerdo.
La controversia del bot y la caída de las acciones
El 13 de mayo de 2022, Musk tuiteó que el acuerdo de Twitter estaba “temporalmente en suspenso” en espera de la verificación de las cuentas de spam/bot que representan menos del 5% de los usuarios. Este único tweet provocó una caída del 8% en el precio de las acciones de Twitter. El inversor Giuseppe Pampena presentó una demanda en nombre de los accionistas que vendieron sus acciones entre el 13 de mayo y el 4 de octubre, cuando se concretó la adquisición.
La demanda argumentó que Musk amplificó deliberadamente las preocupaciones sobre el problema de los bots de Twitter para suprimir artificialmente el precio de las acciones, causando pérdidas a quienes vendieron durante ese período. La defensa de Musk afirmó que estaba realmente preocupado por la prevalencia de los bots. Sin embargo, el jurado se puso del lado de los demandantes.
Daños potenciales y situación financiera de Musk
Las implicaciones financieras siguen sin estar claras, pero el equipo legal de Pampena estima que los daños podrían superar los 2.600 millones de dólares. Si bien es sustancial, esta suma representa una fracción menor del patrimonio neto estimado de 660 mil millones de dólares de Musk. Sin embargo, el fallo confirma un patrón de repercusiones legales derivadas de las declaraciones públicas de Musk.
Batallas legales recurrentes por tweets
Este no es el primer encuentro de Musk con demandas relacionadas con su actividad en las redes sociales. En 2018, tuiteó que tenía “financiamiento asegurado” para sacar a Tesla de bolsa a 420 dólares por acción, una afirmación que generó el escrutinio de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). La SEC acusó a Musk de fraude de valores, alegando que el tuit era engañoso. Más tarde, Musk testificó ante el tribunal, negando la afirmación de que el precio de 420 dólares fuera una referencia deliberada a la cultura del cannabis.
Si bien Musk prevaleció anteriormente en una demanda de accionistas por el tuit de Tesla, este último fallo indica una creciente responsabilidad por sus declaraciones públicas. El veredicto refuerza que incluso las publicaciones casuales en las redes sociales de figuras de alto perfil pueden tener importantes consecuencias legales y financieras.
La decisión del jurado destaca la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en las comunicaciones corporativas, incluso en plataformas como X, donde son comunes las declaraciones rápidas y sin filtros. El caso sirve como recordatorio de que las figuras públicas deben tener cuidado con las afirmaciones que influyen en los mercados financieros.
























