Durante milenios, los humanos hemos luchado por preservar el conocimiento. Desde las tablillas de arcilla hasta el papel, todos los medios se degradan. Pero ahora, un equipo de Microsoft Research en Cambridge ha desarrollado un método de almacenamiento de datos que potencialmente durará más que la propia civilización : el vidrio grabado con láser.
El problema con el almacenamiento actual
Los datos digitales actuales –desde hallazgos científicos hasta recuerdos personales– dependen de discos duros, cintas magnéticas y servidores en la nube. Estos sistemas son vulnerables al deterioro, la obsolescencia e incluso eventos catastróficos como pulsos electromagnéticos o corrupción de datos. Cada pocas décadas, la información almacenada debe copiarse activamente a nuevos formatos; de lo contrario, se pierde. Esto crea una carrera constante contra el tiempo y el cambio tecnológico.
Cómo funciona el grabado con láser
El nuevo método evita estas limitaciones codificando datos directamente en vidrio. El proceso utiliza un láser de femtosegundo, que dispara 10 millones de pulsos por segundo, para crear deformaciones microscópicas tridimensionales dentro del vidrio, conocidas como “vóxeles”.
- Estos vóxeles actúan como código binario y representan información digital.
- El láser puede escribir en cientos de capas dentro de una pieza de vidrio de 2 mm de espesor.
- Los datos se leen utilizando un microscopio automatizado que escanea el vidrio en busca de estos patrones.
Esto no es sólo teórico; Los investigadores han demostrado la capacidad de almacenar 4,84 terabytes de datos en un solo disco de vidrio de 2 mm, equivalente a aproximadamente dos millones de libros. El sistema se llama Proyecto Sílice y los hallazgos se publicaron en Nature.
Por qué esto es importante
Las implicaciones son significativas. A diferencia del almacenamiento magnético u óptico, el vidrio es químicamente inerte y físicamente robusto. Los vóxeles grabados no se ven afectados por las fluctuaciones de temperatura, la humedad o los campos electromagnéticos. Esto lo hace ideal para archivar información crítica durante períodos extremadamente largos.
Esta tecnología no se trata sólo de conveniencia; se trata de garantizar que las generaciones futuras puedan acceder a conocimientos que consideramos esenciales. Representa un cambio fundamental en nuestra forma de pensar sobre la preservación de datos, pasando del mantenimiento a corto plazo al archivado verdaderamente a largo plazo.
Si bien el costo y la velocidad de escribir datos siguen siendo desafíos, el potencial para crear un registro permanente del conocimiento humano no tiene precedentes. Si se perfecciona, el Proyecto Sílice podría garantizar que la información vital sobreviva incluso al colapso de la infraestructura digital… o incluso de la propia humanidad.























