Un jurado de Phoenix dictaminó que Uber es responsable de daños y perjuicios en un caso de agresión sexual, una decisión histórica que podría remodelar el panorama legal para las empresas de viajes compartidos. El veredicto sienta un precedente para miles de demandas similares pendientes contra Uber, a pesar de fallos anteriores que protegieron a la empresa de responsabilidad por mala conducta del conductor.
El caso y el fallo
La pasajera Jaylynn Dean presentó la demanda después de haber sido presuntamente violada por su conductor de Uber en noviembre de 2023. El equipo legal de Dean presentó pruebas que demuestran que Uber marcó internamente un posible “incidente de seguridad grave” con respecto a la conductora antes de que entrara al vehículo, pero no le advirtió. El jurado encontró a Uber responsable a pesar de que el conductor había pasado verificaciones de antecedentes, lo que indica que la responsabilidad de la compañía se extiende más allá de los procedimientos básicos de investigación.
Aunque Dean inicialmente solicitó 144 millones de dólares, el jurado concedió 8,5 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, citando que las acciones de Uber no alcanzaban el umbral de conducta “escandalosa” u “opresiva”. El conductor ya no se encuentra en el andén pero no ha sido acusado penalmente.
Un patrón de fracasos
El fallo se produce en medio de un creciente escrutinio sobre el historial de seguridad de Uber. Documentos judiciales previamente confidenciales revelan un aumento en los informes de agresión sexual entre 2017 y 2022, con evidencia que sugiere que conductores con condenas por delitos violentos operaban en la plataforma en al menos 22 estados. Desde entonces, Uber ha implementado nuevas características de seguridad, incluida la comparación de viajes específica por género, lo que a su vez dio lugar a una demanda por discriminación por parte de conductores masculinos.
El portavoz de Uber, Matt Kallman, sostiene que la compañía está comprometida con la seguridad de los pasajeros y planea apelar la decisión. Sin embargo, el caso subraya una pregunta fundamental: ¿cuánta responsabilidad tienen las plataformas de viajes compartidos por las acciones de los contratistas independientes?
Implicaciones y perspectivas futuras
Este veredicto representa un cambio significativo en los estándares de responsabilidad para las empresas de la economía colaborativa. Sugiere que incluso con verificaciones de antecedentes, Uber y servicios similares pueden ser legalmente responsables por no proteger a los pasajeros de daños previsibles. Es probable que el fallo provoque litigios más agresivos, normas de seguridad más estrictas y una mayor presión sobre las empresas de viajes compartidos para que prioricen la protección de los pasajeros sobre el rápido crecimiento.
“Estoy haciendo esto por otras mujeres que pensaban lo mismo que yo, que estaban tomando una decisión segura e inteligente, pero que, ya sabes, existen riesgos de ser agredidas”, dijo Dean en el estrado de los testigos.
Este caso envía un mensaje claro: la seguridad de los pasajeros no es sólo un eslogan de marketing, sino un imperativo legal.
